oct 312009
No es fácil explicar lo que se puede llegar a sentir por un pequeño animal que te acompaña desde hace tantos años. Mora era un ser especial, con muchas virtudes y pocos defectos. El miercoles se puso mala, pero nada especial, otras veces le ha pasado y ha salido sin problemas. Pero en esta ocasión, escondía algo nuevo que no vimos venir. Esta vez no se curó en un día, sino que al día siguiente seguía enferma y con el paso de las horas se debilitó enormemente. Por la noche estaba muy débil y tenía decidido que a la mañana la llevaríamos al veterinario. Por la mañana al bajar las escaleras oí el sonido de una garra rozando la puerta de su habitación. Era su típica llamada leve para no dañar la puerta y que indicaba que quería salir a hacer sus necesidades con urgencia. Pero en esta ocasión, al abrir la puerta estaba metida en su cama inmóvil y fría. Hasta siempre Moretilla. Nunca te olvidaremos.


